domingo, 27 de marzo de 2011

El templo de Dios y los vasos del Diablo (Red Feminista)


Hemos leído un artículo en el blog de la Red Feminista por una Universidad Laica y Pública que reproducimos aquí para hacer reflexionar a nuestros lectores. El autor da en el clavo cuando dirige su atención a lo que ningún otro medio ha señalado: "lo decisivo de Somosaguas no ha sido la profanación en sí sino los pechos desnudos de las chicas". El traer aquí este artículo no supone que compartamos la totalidad de su contenido, sino sólo que nos parece útil para reflexionar en una línea que es muy de ADN: "Hace ya mucho tiempo que el pecho desnudo de las mujeres representa no solamente su liberación sino la del conjunto de la sociedad".


El 22 de abril de 1969, cuando Theodor Wiesengrund Adorno, filósofo, musicólogo, sociólogo, cabeza junto a Horkheimer de la Escuela de Frankfurt, se disponía a iniciar su clase magistral, tres jóvenes con las tetas al aire subieron al estrado e intentaron besarlo. Se organizó un escándalo. Adorno se retiró muy dolido y unos días más tarde se quejaría en Der Spiegel de que le hubieran hecho algo así a él, que siempre había estado en contra de toda represión sexual. Algún mes después, cuando los estudiantes ocuparon el Instituto de Investigación Social que él dirigía, Adorno llamó a la policía. Murió aquel verano del 69 probablemente amargado por la incomprensión cerril de unos estudiantes ultrarradicales que reclamaban acción y no querían que les siguieran dando teorías. Siendo así que él había respondido a la undécima tesis sobre Feuerbach diciendo que "hasta ahora los filósofos no han interpretado suficientemente el mundo". La profanación de la capilla de Somosaguas tiene elementos del happening de Frankfurt, salvando los tiempos y los países. Han pasado 42 años y si en Alemania se reventaba una Vorlesung de Filosofía, en España se profana un templo. Cada cual a lo suyo. La reacción social ha sido casi unánime y cada cazador ha disparado a su pieza: el Rector, un probo izquierdista, ha condenado enérgicamente los hechos y abierto un expediente; el Gobierno de la Comunidad de Madrid ha pedido la dimisión del Rector por lo del Pisuerga; los medios de la derecha se han puesto a jurar en arameo hablando de gamberrismo, atentado contra la libertad de conciencia, ultraje, blasfemia, provocación, allanamiento de morada (y morada celestial les faltó decir), persecución de los cristianos, nueva época de caza del clero y quema de iglesias etc. Los del centro izquierda guardan un incómodo silencio. La sociedad civil pide castigos ejemplares para esos jóvenes que a saber no ya si son estudiantes sino si son jóvenes. En el fondo, esa furibunda reacción revela el miedo de la Iglesia y del cristianismo en general a las mujeres. Porque lo decisivo de Somosaguas no ha sido la profanación en sí sino los pechos desnudos de las chicas. Por ahí sí que el Orden no va a pasar. La religión lleva siglos oprimiendo a las mujeres, despreciándolas, atacándolas, negándoles el derecho más elemental del ser humano, el de ser personas autónomas. Es decir lleva siglos esclavizando a la mujer. La Biblia la ve como aliada del Mal; para San Antonio, es la encarnación del diablo; para Santo Tomás, un hombre incompleto, mancado; para el Papa de hoy, madre de familia y ama de casa, que viene a ser lo mismo. Hace ya mucho tiempo que el pecho desnudo de las mujeres representa no solamente su liberación sino la del conjunto de la sociedad. El famoso cuadro de Delacroix, una barricada en París durante la Revolución liberal de 1830 que trajo al trono de Francia a Luis Felipe de Orleans, hijo de Luis Felipe llamado Igualdad, consagra la figura de la Marianne francesa, personificación de la libertad, la revolución, la República: una mujer con el pecho al aire, como las alemanas de 1969 y las españolas de 2011. La fuerza de esa rebelión radica en que ataca directamente el núcleo del Patriarcado, esto es, la represión sexual, oscuro territorio que, debidamente sublimado, da origen a la cultura misma según Freud. En la medida en que las mujeres se desinhiben y se yerguen, ponen de relieve la hipocresía y el fariseísmo de un orden social que condena como escándalo el fundamento mismo de su acción. La batahola organizada (sin duda lo que querían los estudiantes) replantea el debate sobre la presencia de la religión en los lugares públicos en un Estado que debiera ser laico pero no lo es porque el Gobierno no se atreve. Plantea asimismo la legitimidad de la Iglesia a la hora de quejarse por ser perseguida, como en los tiempos del Imperio romano. Esa capilla de Somosaguas es uno de los residuos de aquellos casi cuarenta años de dictadura en los que la Iglesia era la dueña y señora de todos los espacios públicos y no dejaba expresarse a los demás, mientras que la enseñanza de la religión católica, apostólica y romana era obligatoria en todos los cursos de todas las facultades. Ahora gimotea (ya que no puede quemar vivo a nadie), pero ¿alguna vez ha pedido perdón por aquel asesinato masivo de almas?



Nota: las actividades previstas para el encuentro "Empoderando a la Mujer" se dearrollarán durante el encuentro anual de ADN en El Portús en el puente de mayo. No te pierdas este encuentro.

7 comentarios:

wangsheng dijo...

Discrepo contigo y con el autor el artículo, lo importante de aquel lamentable acto en la capilla de la universidad fué la profanación en sí del lugar, que varias mujeres se mediodesnudaran sólo fué un mero atrezzo para hacer más ruido.
El autor se queja de la opresión de la Iglesia hacia las mujeres pero no se da cuenta de que estas chicas que se denudaron se convirtieron ellas mismas en objetos sexuales.

Ismael Rodrigo dijo...

Desnudarse ¿es convertirse en objeto sexual? Puede que para algunas personas sí, pero lo que importa es si lo fue para las que se desnudaron (que por otra parte no se desnudaron). Mi abuela me contó que ella daba de mamar a mi padre durante la misa dominical.

wangsheng dijo...

¡Ay querido!, es que una cosa es amamantar a una criatura -ya conoces el famoso cuadro La Virgen de la Leche- y otra es sacarse las tetas para provocar.
Bajo mi punto de vista, insisto, estas chicas se usaron ellas mismas como objetos sexuales.

Ismael Rodrigo dijo...

Pregúntate: si alguno de los chicos hubiera estado sin camiseta durante la protesta (y ninguna chica) ¿se hubiera siquiera mencionado que había chicos sin camiseta?
En cuanto a la publicación de este artículo no olvides que no pretendo discutir sobre el acto en si mismo, sino aprovechar el mismo para hablar de la criminalización de la desnudez, especialmente la fememnina. Imagina que no hubiera sido en una capilla para entender mejor el propóxito de la publicación de este artículo.
Un abrazo.

wangsheng dijo...

No se puede obviar que lo que pasó fué en una capilla, para mí lo grave del asunto no es que alguien se mediodesnudase -chico o chica, me da igual- sino la profanación de un lugar sagrado.
Estoy de acuerdo en que la desnudez, sobre todo la femenina, o está perseguida o está comercializada, pero actos como este no ayudan precisamente a que la sociedad vea la desnudez sin carga sexual o comercial. Interesante debate, podríamos hacer un monográfico en la próxima reunión.

Un abrazo.

Jailón dijo...

Hombre, creo que el texto resulta terriblemente furibundo contra la fe cristiana, a la que calumnia descaradamente (por ejemplo, niega las disculpas públicas de Juan Pablo II sobre la Inquisición)

Además, considerar la existencia de una capilla en un campus como una rémora de la Dictadura franquista es a todas luces excesivo y erróneo. Capillas en las universidades existen desde su fundación, mucho antes de la Dictadura, y en las universidades de cualquier país mínimamente con una democracia que verdaderamente garantiza los derechos de los ciudadanos (que no son precisamente las democracias populares al estilo maoísta que suelen proponer los laicistas radicales)

Me temo que el artículo confunde las desafortunadas actiudes institucionales y opiniones de personas distinguidas en la Iglesia, evidentemente poco lúcidas, con el verdadero espíritu del cristianismo.

Recuerdo una entrevista que de hecho Ismael concedió a Es.Radio, en la que vinculaba de forma magistral los valores cristianos a los del naturismo, no ya sin contradicciones, sino con una armonía increíble (lástima que los interlocutores lo malinterpretaran)
El caso es que, si bien es un paso el uso cada vez más extendido del desnudo como parte de la resistencia pasiva y no violenta, y supongo que en esa dirección va la mención del artícuo en el blog de la Asociación, vinculando el naturismo a la paz que todos deseamos, no creo que la Redacción comparta el laicismo radical.

Saludos.

Ismael Rodrigo dijo...

En efecto Jailón, me alegro que recuerdes mi entrevista en es-radio que se puede escuchar mediante un enlace al final de la página: http://www.naturismo.org/adn/eventos/10dsbcomplu.html
Evidentemente las opiniones del artículo pertenecen a su autor y no a ADN ni tampoco a mi, pero me ha parecido interesante reproducirlo con objeto de que meditemos sobre la sexualización de las "mamas" femeninas, que por supuesto no es nada cristiana.
No pretendía un debate sobre el acto en si mismo en la Complu.